viernes, 29 de julio de 2016

Iglesia de San Antón (Madrid)






No cabía ni un alma. O en términos taurinos…lleno hasta la bandera o cartel de no hay billetes. Así estaba el pasado jueves 28 de julio, la iglesia de San Antón (Madrid) en la misa funeral celebrada para el recuerdo del matador de toros segoviano Víctor Barrio, oficiada por el Padre Ángel.

“Iglesia de la Misericordia San Antón, un oasis de silencio y oración…Abierta 24 horas”. Así reza el slogan de dicha parroquia. Justo el tiempo que dedicamos los aficionados a hablar, ver, escuchar, etc. de toros, o sea, todo el día… y lo que falta del otro. Y no quiero ni contar los profesionales del toro. Los que se ponen delante. A ellos…les falta tiempo.

Una multitud de aficionados, profesionales y amigos de Víctor Barrio abarrotaron la iglesia. En ella pude reconocer y ver a Cristina Cifuentes (Presidenta de la Comunidad de Madrid), Adolfo Suárez Illana, Jaime Ostos, Ortega Cano, Manolo Lozano, Morenito de Aranda, Enrique Ponce, López Simón, Agustín Montes, Ana Mayoral, Iván Vicente, Manolo Sánchez, Javier Portal, Caco Senante, Máximo Valverde…

Por mi cabeza pasó que en cuanto cruzara la puerta de la iglesia, Raquel, romper a aplaudir como si fuera un torero que el paseíllo estuviera haciendo camino del asiento que la correspondía y la tributáramos una ovación (muy merecida la tenía). Pero se quedó en eso…en pensamiento. Aunque no tardó mucho en llegar. Justo después de que José León recitara la carta que escribió a Víctor. Ella quería hablar.

Estábamos esperando sus palabras. Entrecortándose la voz de la emoción, tiró p’alante con mucha fuerza (¡toreraaa…y de raza además!): "Jamás pensé, que a mi edad, tuviese que sentarme a escribir esto. Víctor siempre andaba liándome para que escribiese notas de prensa de sus numerosos triunfos. O que le diseñase un cartel para no sé qué actividad que hacía con los niños que se le había ocurrido… Han pasado sólo 20 días y ya echo de menos todas esas cosas. Y esto sólo ha hecho más que empezar. 

Hoy estamos aquí para recordar a Víctor. A Víctor Barrio. Un gran torero, que tarde tras tarde nos hizo disfrutar. Nos puso los pelos de punta y nos emocionó. Y para recordar a Víctor, nuestro Víctor. Esa persona generosa, humilde, siempre con su sonrisa. Y que compartimos tantos momentos de nuestras vidas. Se nos ha ido, se me ha ido.

Levantarme todas las mañanas sin él…es una tortura. Pero también sé lo que tenía en su cabeza. Todas las cosas que quería hacer. Y a nosotros nos toca ahora, nos toca ahora seguir ese camino. Su nombre ya ha pasado a la historia. 

Y los que estamos aquí, tenemos la responsabilidad de cada día de nuestras vidas se recuerde lo grande que fue como torero y como persona. En nombre de toda la familia, sus padres, su hermana, sus abuelos, tíos, primos y en el mío propio queremos daros las gracias a todos. A los que estáis aquí hoy, a los que nos acompañasteis en Sepúlveda en unos momentos tan duros. A los que habéis invertido un minuto de vuestro tiempo en llamarnos y escribirnos, en decirnos una palabra de consuelo. Y a los que cada día seguís a nuestro lado ayudándonos a levantarnos.

Pero queremos pediros un favor más, a que nos ayudéis a que el nombre de Víctor Barrio llegue tan alto como se merece. Y aunque pasen los días, los meses, los años, le tengáis presente como torero y como persona. Y que nos ayudéis a realizar todas esas cosas que le hacían grande. Perdió la vida por la Tauromaquia, su pasión. Sigamos con su estela. Nos ha dejado el camino marcado. ¡Siempre lo ha puesto fácil! Pero él ha hecho la parte más dura ¡Se lo merece! 

Hoy, como decía el Padre Ángel, hemos despedido a otro miembro de esta familia del toro, al fotógrafo Francisco Cano. Mi torero ya tiene quien le inmortalice en la eternidad. Canito, no olvides cada noche, en mis sueños, mandarme las instantáneas. Descansad en paz”. Rompimos a aplaudir.

Después de finalizar la homilía, mientras que los asistentes fueron a presentar sus condolencias a Raquel Sanz, al otro lado de los asientos se encontraban desangelados dos novilleros, Daniel Menés y Carlos Ochoa. Aunque su amigo les ha dejado físicamente, Víctor está y estará siempre con ellos. Desde arriba les hablará, alentará, guiará, regañará…todo lo que haga falta para que consigan su sueño.


P.D.: Palabras transcritas del vídeo de Rosa Jiménez Cano

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